Yoga Tradicional de Cachemira

Según el ensañamiento directo de Eric Baret, asi como trasmitido en la tradición shivaista tantrica por Jean Klein.

Actividad y práctica del Yoga no pueden servir como camino, porque la conciencia no nace de la actividad. Es lo contrario, de la conciencia deriva la actividad”.

Abhinavagupta: Tantraloka

El Yoga en sentido tradicional abre el espacio a la escucha de las dinámicas reactivas del cuerpo. Nuestra estructura psico-corporal es la suma de nuestras reacciones a los hechos de la vida cotidiana. En las clases nos damos a la disponibilidad que esas reacciones se hagan manifiestas y gracias a esa profunda escucha dejamos que la vibración fundamental, Spanda, se revele.

Podríamos hablar de los innumerables beneficios que proporciona la práctica constante del yoga, pero la misma práctica nos vacía la necesidad de emprender este arte por beneficio alguno. La disponibilidad al ritual abre la puerta a la escucha del cuerpo, de sus necesidades, de sus sanaciones.

No hay límite alguno ni ningún objetivo. No hay una manera correcta o incorrecta de experimentar la escucha, en las clases no hay nada que perder, nada que ganar.

Con la palabra de Eric Baret: “Sin algún dinamismo, los movimientos sentidos se refieren de inmediato a la vibración, a la tranquilidad. La sesión de yoga termina allí. Si el tiempo y las circunstancias se presentan, se puede hacer algo más, para la alegría de hacerlo, pero lo esencial ya esta cumplido cuando se siente este cuerpo vibrante, como una capa de silencio que se insinúa en todas las estratificaciones del cuerpo, el espacio hecho silencio, el cuerpo sentido en todas sus direcciones….Yoga no es nada más. En esa dilatación, está la claridad.”   (Eric Baret, El único deseo, Nella nuditá dei tantra, Ed. Parola, 2010)